Des bouts de miroir

Crítica cultural y otros fragmentos. Un blog de Iris Carrera Lago.

Proyecto Abecedario #07: G de Guardilla

Ha habido una pausa. Sí. Ha sucedido lo inevitable del verano. Pero también otras cosas evitables que ahora prefiero no enumerar. Al menos aquí estoy, de vuelta. Hola, queridos.

Para la letra G, el diccionario me regaló la palabra Guardilla. Una más para mi colección de palabras aprendidas este año. Esta es la definición que da la RAE:

guardilla1

f. buhardilla.

guardilla2

De guardar.    
1. f. En costura, cierta labor para adornar y asegurar el cosido.         
2. f. Cada una de las dos púas gruesas del peine que sirven de resguardo de las delgadas. U. m. en pl.

He utilizado, en este caso, la segunda acepción.

Aquí tenéis los resultados:

TEXTO

A ti te gustaba coser junto a la ventana. Cogías tu labor, te sentabas en tu silloncito forrado de tela, te ponías el dedal y empezabas. Era como un ritual hecho de costumbre, estabas tan habituada a hacerlo que tus gestos eran automáticos y no era raro que tu mirada se perdiera en el vacío, como buscando una canción de infancia en algún punto del aire, en las partículas de polvo suspendidas, mientras los dedos se movían ágilmente, con seguridad, con calma. No había preocupación en tu quehacer, no había miedo. Solo certeza, hábito, camino que se hace al estilo del poeta, maniobras simples que se suceden unas a otras y, de repente, terminan y dan lugar a un resultado casi inesperado; el botón, perfectamente unido de nuevo a la bata de la que cayó. El calcetín, sin apenas signos de haber estado lleno de agujeros pocos minutos atrás. Y la bufanda, que antes no existía más que de forma latente en el ovillo, de repente muy presente y dispuesta a abrigar el cuello de alguno de tus nietos.

Te gustaba ponerte allí, cerca del alféizar, porque tenías más luz, pero también porque de vez en cuando oías pasar a las vecinas y podías recoger retazos de sus conversaciones e incorporarlas al hilo de tu canción, aquella canción que nunca cantabas en voz alta pero que siempre estaba en tus ojos. Tus vecinas eran diferentes a ti. Estaban más bien secas, más bien gastadas, apesadumbradas y con las voces roncas y quejumbrosas. Tú no, tú eras fresca, tú eras ligera, a pesar de tus muchos años y a pesar de tus mil surcos. Tú te parecías al agua de un río, y por eso me gustaba mirarte coser, con esa caja metálica de galletas sobre las piernas, con la mirada en el aire y la voz escondida. Me gustaba mirarte y aprenderte, intentarlo al menos, aunque tú no me prestaras ninguna atención. Yo hacía ver que jugaba, pero en el fondo no hacía más que observar la aguja que entraba y que salía, que entraba y que salía, el hilo que formaba círculos y elipses y que alguna vez se terminaba, y había que hacer un nudo y volver a enhebrarlo y empezar otra vez por donde se había dejado. Y cuando pasaba eso era mi momento preferido, porque entonces yo existía por un breve lapso de tiempo, entonces alargabas los brazos hacia mí, como invitándome a bailar, y me pedías que metiera aquel hilo puñetero por el ojo de la aguja, porque tu vista ya no era como antes. Pero no lo decías quejándote, solo me pedías prestada la pupila durante unos pocos segundos, y no te parecía humillante, ni triste, y a mí tampoco me lo parecía, aunque sí que me parecía que dentro de un tiempo ya no podrías coser y que entonces sí que ibas a dejar de flotar, y de cantar con la mirada, y de escuchar a las vecinas.

Pero cuando por fin pasó, cuando tuviste que dejar de coser, no te importó tanto como yo había creído. Solo dijiste que tendrías más tiempo para hacer madalenas. Y yo me acerqué a la ventana y miré hacia fuera, y solo vi una canción que se alejaba con el viento, como un hilo que hubiese salido volando y ondeara, cada vez más ligero, cada vez más cerca de aquel cielo sin nubes.

IMAGEN

2 POEMITAS

I

Me imagino a mí misma
con agujas de calceta
y me duermo acunada
por la paz de la vejez;
el sueño de la experiencia
ya plácido, ya sin peso,
el ovillo sin enredos
en la mesa el nescafé.
Los ojos casi dormidos,
la mirada desvelada,
los dedos no se despistan
y el eco canta a mi espalda.
Tengo nostalgia de hoy
en ese día inventado
y sin embargo hoy admiro
el arte de envejecer.
Cierro los ojos un rato
y cuando los abro miro
mis manos llenas de arrugas
y en el regazo un ovillo
(es mañana, hoy ya se fue).

II

La guardilla de mis manos no me deja tocarte,
la guardilla que sale de la punta de mis dedos,
como una blonda ancha alrededor de un pastel,
que no deja caer nata sobre la mesa.

La guardilla decora mis brazos, mi cintura, me rodea todita, me separa del mundo.
Mi guardilla no deja que llegues a tocarme,
me mantiene en silencio,
despintada, vacante.

Soy como un mantel de bodas,
como un ajuar enterito,
de esos que nunca se estrenan,
como una pieza de orfebre en una vitrina hermética.

Mi guardilla me protege de casi todo en la vida,
De lo único que no me guarda,
ay, ya sé,
es de mí misma.

Reflexiones sobre el proceso

Ha sido una palabra interrumpida, y aun así la siento cercana, cálida, tremendamente otoñal (quizá en ese sentido haya sido mejor alargarla hasta este ventoso inicio de otoño). En cualquier caso, es complicado juzgar un proceso interrumpido, algunos resultados me quedan ya lejanos y otros demasiado recientes. Las ganas de continuar pueden más que todas las horas que nos roba el inicio de este curso incierto. Sigo con el diccionario, pues… espero que más fiel al calendario.

Proyecto Abecedario #06: F de Formalización

Parece que al diccionario le gusta regalarme palabras burocráticas, y en esta ocasión le tocó a ‘Formalización’.

formalización

1. f. Acción y efecto de formalizar o formalizarse.

formalizar 

1. tr. Dar estructura formal a una proposición o a un discurso.

2. tr. Revestir algo de los requisitos legales o de procedimiento. Formalizar un expediente, un ingreso, unasiento.

3. tr. Concretar, precisar algo. Formalizar un negocio, una propuesta.

4. tr. Dar carácter de seriedad a lo que no la tenía. Formalizar un noviazgo.

5. tr. Representar algo, como ideas, informaciones o conocimientos, con los recursos formales de un sistema.

6. prnl. Dicho de una persona: Hacerse seria y responsable.

Aquí os dejo los resultados:

TEXTO

Dimos vueltas y vueltas hasta que tú decidiste que, por fin, me darías la mano. Yo no entendía nada, yo hubiese enlazado mis dedos con los tuyos desde el primer paseo, del mismo modo que se habían entretejido desde la primera caricia sin ojos, sin ventanas. No sabía que todo dependía del contexto, de que amarse con testigos significaba algo más, bastante más que simplemente amarse. Quizá querías un amor con cuentagotas, un amor que solo se manifestara de vez en cuando. Los pasos siempre de puntillas para no despertar a la bestia, a la bestia del miedo. Para mí todo era más fácil, tú estabas en los árboles, en las nubes, en todo. En cada caramelo que me comía y en cada callejón por el que pasaba. Y como ya estabas, qué más me daba que estuvieras con o sin cuerpo, claro. En realidad eso me sirvió de mucho para no empapar tanto la almohada, para mantenerla moderadamente seca. En tu ausencia, en realidad tú estabas, aunque no lo sabías. Era un secreto mío, pero un secreto un poco a voces, porque si alguien me miraba mucho rato a los ojos, estoy segura de que te veía ahí dentro. Pero tu mano, tu mano no estaba ahí, claro. Y tardó mucho en llegar. Y qué suave el roce de tus dedos cuando por fin, un día, lo sentí al mismo tiempo que la luz del sol, y tuve ganas de volar, y en realidad ya volaba. Y no sé si hice bien en responder al gesto, porque la niña que tengo dentro creía con mucha fuerza que si alguien quiere darte la mano te la da, sin preguntas, sin monstruos, sin vacilar, desde el principio. Por muchas ventanas abiertas que haya. Por muchos ojos que miren. Pero la niña no sabía que hay personas a las que los dedos no les resbalan, personas que cuando  cogen una mano no la sueltan a la primera, que la cogen de verdad, que la cogen y bien puedes estar colgando de un puente, que no la dejarán a no ser que muerdas la suya. Y que a lo mejor esas personas se lo piensan un poco antes de hacer un gesto en falso. Y que a veces hay manos líquidas que te parece que te cogen pero en realidad no lo están haciendo, solo crean un mar en el que todo son manos que se sienten cogidas pero que navegan solas. Yo tengo la suerte de que mi mano no esté en el mar. Y de que la tuya, al final, decidió quedarse conmigo. Y de que yo, sin hacer caso a la niña, respondí al gesto y la cogí.

COLLAGE (en tres fases):

POEMITA

Quiero ser un oasis
en el que estés siempre,

pero siempre
como si acabaras de llegar.

Reflexiones sobre el proceso

Claramente esta palabra no me motivaba en absoluto. A ello se ha unido la pereza estival y no le he dedicado todo el tiempo que hubiese querido. De todos modos, decidí enfocar la palabra desde su dimensión más “romántica”, que era la única que podía llegar a motivarme un poco. Así, llegó primero el texto, luego los collage (a partir de algunas ideas del propio texto) y más tarde, en un instante fugaz, el poemita. También empecé a hacer una canción, pero no me ha dado tiempo a terminarla y tampoco me motivaba lo suficiente como para centrarme en ella… Qué difícil concentrarse cuando las terrazas y el agua nos están llamando a gritos, ¿no creéis?

Proyecto Abecedario #05: E de Entrevero

Para la letra E, la casualidad trajo una palabra de latinoamérica: entrevero. Yo no la había oído nunca, pero me parece preciosa. Aquí os dejo la definición de la RAE y los resultados.

entrevero

De entreverar.

1. m. Arg., Bol., Chile, Ec., Perú y Ur. Confusión, desorden.

2. m. Arg., Bol., Par., Perú y Ur. Acción y efecto de entreverarse.

Y del entrevero salió esto:

IMÁGENES

TEXTO

Hay un entrevero en mis entrañas. Entre la sangre y la carne. Entre la piel y los huesos. Entreabro las heridas y entreveo, entretenida, el entrevero. El entrevero se va entretejiendo, se va adentrando en los entresijos y los enreda, y los enrolla, y los enrosca. Se me queda todo patas arriba, se me queda todo entreverado. Una fuerza que no conozco, una potencia oculta, revuelve todo lo revolvible y sale, sale de nuevo al mundo. El entrevero sale de mí y enreda y enrolla y enrosca todo lo que encuentra a su paso. Yo no quería, lo juro, pero el entrevero sale, sale de mí como una fuente enbravecida, sale de mí como una tromba y lo desordena todo, lo desatina todo, lo desencaja todo. No sé cómo pararlo, este entrevero que antes estaba todo por dentro y ahora danza con el viento. No sé qué muro encender, el entrevero sopla fuerte y los apaga, uno tras otro. No sé por qué nudo empezar a buscar el cabo. Dónde estaba el principio y dónde queda el final. El entrevero los ha querido difuminar. Y de repente parece que este entrevero era mío, que lo hice yo con mis manos, que yo lo lancé, hacia el mundo, como un feo maleficio. No, mundo. No he sido yo. Créeme, créeme, por favor. Él se me metió aquí dentro. Y luego salió de mí, sí, pero no fui, yo no fui. Y ahora ya no hay por donde salir de este jardín ciego. No me salen las palabras, y nadie se cree mi cuento. Culpable, se quemarán mis ideas y mi cuerpo. Pero él, el entrevero, se quedará en el camino y, cuando alguien se tropiece, se le meterá por dentro.

CANCIÓN

OTROS EJERCICIOS ESCRITOS DURANTE EL PROCESO

I

Hay nudos
que no se pueden deshacer
de tan apretados,
apretados que están.

Hay dedos
hay músculos, hay garras
que se empeñan
en intentarlo hasta sangrar

cuando a veces
la única forma de librarse del nudo
es coger las tijeras
y cerrar sin mirar.

II

Déjame ver las cuerdas
que tienes por dentro
porque me ha parecido
que hay un poco de enredo.

Déjame verte el entrevero,
que a lo mejor solo hace falta
mover un par de ideas
para volver al juego.

Déjame revolverte
un poco el costurero;
el cabo de la lana
solo yo te lo encuentro.

III

La música está encerrada
en una cajita que tienes escondida;
nunca la abres
porque dices que está desordenada.

Pero no se puede ordenar
una caja
sin abrirla.

IV

Sale y el entrevero
se le come la ropa,
de repente está desnuda
en medio de la calle.

Busca sin comprender
la puerta de su casa,
pero se la ha tragado
también el entrevero.

No sabe adónde ir,
todo lo que tenía
un enredo de tripas
lo está digiriendo

Se tira al agua del mar
y se va deshaciendo,
pastilla efervescente;
a ella también
se la ha comido el entrevero

Reflexiones sobre el proceso

El hecho de que fuera una palabra desconocida, sin ninguna connotación previa para mí, ha tenido la ventaja de que daba algo más de espacio a la imaginación, y la desventaja de que tal vez no haya captado la esencia del concepto, o el uso que se le da en el contexto latinoamericano. En cualquier caso, decidí agarrarme a la equiparación a “confusión” o “enredo”, conceptos muy presentes en mi vida. De ello salieron primero los diferentes textos, más tarde las imágenes, en que intentaba jugar con la mezcla de elementos a partir de recortes, y al final con la superposición de la fotografía a la realidad (a veces estamos tan absortos en la representación o la idealización que no nos damos cuenta de que lo representado o el objeto / persona “real” está ante nuestras propias narices); este es, pues, el concepto que hay tras la tercera imagen de la serie. Más tarde, en una hora aletargada cualquiera, surgieron unos acordes que me llevaron a la canción. No tenía pensado hacer tema musical con esta palabra, pero se me revolvió el instinto de folclórica y me gustó bastante el resultado. En general, estoy contenta con los resultados de esta palabra, y veo que poco a poco se va creando una inercia a la hora de desarrollar las ideas. Esperemos que siga así…

Proyecto Abecedario #04: D de Desestimar

Para la letra D, la palabra que ha designado el azar ha sido un poco más discretita que las anteriores. “Desestimar” tenía mucho potencial para los juegos de palabras, así que se ha convertido más en una vía para el ensayo de la escritura que para la escritura misma. A continuación os comparto la definición de la RAE y mis ejercicios alrededor de la palabra.

desestimar 

1. tr. tener en poco. (a una persona o cosa: no hacer bastante aprecio de ella.)

2. tr. Denegar, desechar. El tribunal desestimó el recurso. Hemos desestimado la idea.

Y aquí los resultados, por orden de creación:

TEXTO

Lamentamos comunicarle que hemos decidido desestimar su petición de futuro, por la potestad que nos confiere el órgano de gobierno que rige este organismo. La presente coyuntura hace inviable la respuesta positiva a la solicitud realizada, dado que no se dispone de evidencias suficientes de la viabilidad de la misma. Queda desestimado a su vez cualquier recurso contra esta comunicación, en virtud del artículo correspondiente de la ley que así lo designa. Sin perjuicio de una posible solicitud en próximas convocatorias, ante la cual la dirección general podría decidir realizar una admisión siempre y cuando esta sea presentada mediante los registros oficiales que marca la legislación y cumpla con los requisitos establecidos, este departamento da por agotadas todas las vías de reclamación y la deja a usted absolutamente en bragas ante esta santísima institución.

Atentamente,

La secretaría de la dirección (y del sentido) de la Vida.
Firmado digitalmente a 31 de junio de 2020

EJERCICIOS POÉTICOS:

I


Desestimo esperar
Desestimo quedarme
Desestimo no correr
Como una loca
Hacia el deseo
Hacia el deseo
Hacia el deseo
Deseo, estimo.
Estimo que es tan grande
Que no cabe en una estimación.
Deseo y se termina,
Se termina la canción

II

Me desestimas porque me subestimas
y has olvidado lo que hay por encima,
por encima del techo,
y por debajo,
por debajo del suelo

Me has desestimado sin notificación,
sin aviso de correos,
sin membrete,
sin sello.

Me has desestimado pronto,
sin periodo de prueba,
sin seguro,
sin crédito

Me desestimas y mi estima,
que es alta al verte y olerte,
se aparta hacia un rincón,
por encima del techo,
o tal vez por debajo,
por debajo del suelo.

III

Me han desestimado tanto,
que no sé ni cómo no
me he autodesestimado,
o cómo no me he mandado
al exilio de mi vida,
a la sombra de mi cárcel,
a un pozo en cualquier esquina.
Cómo de la desestima
no me ha quedado la piel
desgarrada y los lunares
borrados uno por uno
y las mejillas en carne.
No sé cómo la reyerta
solo me ha hollado una parte,
un rinconcito del alma,
un silencioso reducto
que se ha quedado en su jaula.
El resto sigue viviendo,
sigue estimando y creciendo,
no sé de dónde la saco
la fuerza que llevo dentro.
Desestimada mi suerte,
desestimado mi patio,
usted no entiende que así
mi rabia se ha vuelto canto.

COLLAGE

Collage inspirado en la palabra “Desestimar”

CANCIÓN

Canción “Desestimem-ho”, compuesta para la letra D del Proyecto Abecedario

Reflexiones sobre el proceso

Lo cierto es que la palabra no me motivaba demasiado, pero aún así me he obligado a centrarme en ella y sacar lo mejor de mí. La parte más literaria, como ya he dicho antes, creo que en esta ocasión se puede considerar más bien como una serie de ejercicios, centrados en el juego con la palabra, más que como piezas literarias terminadas. Aun así, creo que contribuyen a algunos de los objetivos del proyecto (dar más espacio a la creación, eliminar límites y autocensura, etc.). El collage me gusta especialmente, dado que lo quise relacionar con la cuestión burocrática del primer texto, y pienso que al final ha adquirido una dimensión propia que se puede interpretar desde diversos puntos de vista, e incluso desvinculándolo de la palabra que nos ocupa. Por último, la canción surgió a raíz de uno de los poemas-ejercicio que escribí al principio, y que una vez releí, pensé en aprovechar como letra para una canción. No me resulta fácil poner música a letras ya hechas, por lo que estoy contenta con el resultado, que me ha permitido avanzar un pasito más en mi camino recién empezado de “compositora”.

Veremos qué nos depara la letra E…

Proyecto Abecedario #03: C de Chocho

Os parecerá mentira, pero sí. El azar señaló nada menos que la palabra “chocho” para la letra C de este maravilloso proyecto, que quizá está resultando algo menos poético de como lo imaginé a priori.

Ahí va la definición:

chocho1

Del mozár. šóš, y este del lat. salsus ‘salado’, por prepararse así habitualmente.

1. m. altramuz (‖ fruto).

2. m. Confite, peladilla o cualquier dulce pequeño.

3. m. Col. y R. Dom. Árbol leguminoso de hojas pubescentes y semillas de color rojo encendido.

chocho2, cha

De or. onomat.; cf. port. chôcho ‘[huevo] huero, podrido’.

1. adj. coloq. Que chochea.

2. adj. coloq. Lelo de puro cariño.

3. adj. coloq. Arg. y Ur. satisfecho (‖ complacido, contento).

4. adj. El Salv. nicaragüense. Apl. a pers., u. t. c. s.

chocho

1. interj. Nic. U. para expresar asombro, alegría, admiración, etc.

chocho3

Del quechua chuchu.

1. m. Perú. Semilla comestible del tarhui, que se remoja para extraerle el amargor y la acidez, antes deconsumirla.

2. m. Perú. Ensalada de granos de tarhui cocidos, con cebolla y limón.

chocho4

De or. expr., con ch– para indicar blandura; cf. chichi2chocha2 y chucha.

1. m. vulg. coño (‖ vulva y vagina).

Y a continuación os dejo los resultados:

FOTOGRAFÍA

TEXTO

Chocho. Chocho es como se llamaban entre sí mis compañeras de clase en el instituto. “¡Hola, chocho!”, se decían unas a otras, abrazándose como si llevaran un año sin verse, sus pendientes de aros tamaño percha de loro, sus tangas asomando por encima del pantalón. “Chocho, ¿qué tal?”, “chocho, te amo”. No lo soportaba. Me daba grima, me daba asco. Me parecía que de mal gusto, de barriobajeras sin educación. También me parecía hipócrita. Veía a esas mismas chicas hablando mal unas de otras a la primera ocasión que se presentase. Las veía envidiarse mutuamente, las veía tontear con el mismo chico, cada una esperando que se fijase más en ella que en las demás. Eso sí, juntas hacían un gran equipo. Juntas me miraban mal desde su abrazo chochil, me insultaban en voz baja, lanzaban risillas cómplices. Venían de la mano a hablarme, a investigar al bicho raro, a buscar nuevo material para su diversión vil.

A mí nunca nadie me llamó chocho. Algunos días me daba pena. Otros me producía alivio. Ahora ya no siento pena, ahora ya solo siento alivio. Pero la palabra ya no me parece horrible. Ni asquerosa. Ni barriobajera. Ahora conozco a Almodóvar. Ahora tengo muchos chochos a mi alrededor. Chochos estupendos, chochos maravillosos. Chochos que no me llaman chocho, pero que me aman. Quiero vivir rodeada de chochos. Porque, con todos sus estrógenos, con toda su oxitocina, con toda su sangre que baila con la luna, los chochos me abrazan y me oyen. Los chochos tienen orejas y saben usarlas muy bien. Los chochos tienen brazos que mecen y que calman. Los chochos tienen vida, mucha vida, y la regalan. Chochos también los hay interiores. Hay quien no tiene chocho físico, pero sí tiene chocho espiritual. Si tuviera que  rezar a alguien, le rezaría a la virgen del chocho, que es de todo menos virgen, pero que materializa más imposibles que Santa Rita. Gracias, virgen del chocho. Sin chochos mi pozo no tendría final. Gracias, virgen del chocho. Sin chochos pensaría que estoy loca tres veces al mes. Gracias, virgen del chocho. Sin chochos no habría aquelarres, y sin aquelarres no habría forma de ahuyentar a los monstruos. Gracias, virgen del chocho. Sin chochos, yo no sería ya más que un animalillo atropellado. Gracias, virgen del chocho. Sin chocho, yo no sería chocho. Porque al final resulta que sí. Que aunque nadie me lo llamara en el instituto, “chocho” también soy yo.

CANCIÓN

La rumba de la virgen del chocho

BONUS TRACK

Reflexiones sobre el proceso

Lo reconozco, no estaba demasiado inspirada. Tiré de lo que me evocaba la palabra, y eso me llevó a territorios más autobiográficos (la eterna discusión, ¿la “autoficción” es solo terapéutica o también es literatura?). Pero una vez que tuve el texto y la foto no sabía por dónde más tirar. Sin embargo, me gustaba la idea de la virgen del chocho y pensé que no estaría mal dedicarle una canción. De ahí salió la rumba, muy típica y tópica, pero que creo que cumple su función. También me apetecía hacer un collage, pero finalmente no me dio tiempo y he incluido un gif con algunos de los elementos que quería utilizar. En cualquier caso, sigo con la idea del proyecto de no detenerme aunque piense que los resultados no son óptimos. ¡Si me dejara llevar por el impulso autodestructivo, al final no haría nada!

Proyecto Abecedario #02: B de Barbacoa

Cuarta semana, segunda letra. Se cumple un mes desde el inicio del Proyecto Abecedario, y aquí os dejo los frutos de la letra B, para la que me tocó, aleatoriamente, la palabra Barbacoa. Aquí la definición:

Quizá del taíno barbacoa.

1. f. Parrilla usada para asar al aire libre carne o pescado.

2. f. Conjunto de alimentos preparados en una barbacoa. Comerse una barbacoa de pescado.

3. f. Bol., Guat., Méx. y Perú. Conjunto de palos de madera verde puesto en un hoyo en la tierra, a manera deparrilla, para asar carne.

4. f. C. Rica y R. Dom. emparrado (‖ armazón que sostiene la planta trepadora).

5. f. Cuba, Ec. y Méx. Andamio en que se pone el que ha de vigilar los maizales.

6. f. Cuba, Ec. y Perú. Casa pequeña construida en alto sobre árboles o estacas.

7. f. Cuba, Ec. y R. Dom. Zarzo o tablado tosco en lo alto de las casas, donde se guardan granos, frutos, etc.

8. f. Ec. y Perú. Zarzo cuadrado u oblongo, sostenido con puntales, que sirve de camastro.

Y aquí van los resultados:

TEXTO

Cuando me dices que vaya a tu casa, que haces una barbacoa, me acuerdo de repente de lo antisocial que soy. No me apetece verte sudar mientras le das la vuelta a esa salchicha. No me apetece ver a tus amigos riéndose con sus propios chistes machistas. No me apetece verme a mí misma haciendo chistes que solo me hacen gracia a mí. Menos aún que tu vecino llame al timbre porque estamos siendo felices a las once y cinco de la noche. No me apetece odiar a tu vecino. Este fin de semana, no. Tampoco quiero ir a tu baño y ver que tienes una de esas básculas modernas y no poder resistir la tentación de pesarme y ver que estoy como una foca y que ya me he comido tres kilos de carne en tu fiesta, no quiero que me entren ganas de vomitarla o de no comerme el postre. No quiero que cuando me digan quédate un rato más sienta como si lo dijeran por compromiso. Tampoco quiero verle la cara de celos a tu ex novia cuando me eches algún piropo de esos que me dan asco, que me dan pena, que me dan horror, incluso. No voy a ir a tu barbacoa, lo siento. Tengo muchos planes este fin de semana. Como quedarme en el sofá dos horas y media sacándome mocos. Como mirar al techo veinte minutos. Como tirar muchas veces la basura. Como entrar en la cocina, ver lo sucia que está y volver a salir y decidir no cenar. Como no sé, sentarme aburrida y tirarme de los pelos por no haber ido a tu puñetera barbacoa.

VÍDEO

CANCIÓN

Reflexiones sobre el proceso

Esta vez la palabra no era tan inspiradora o “poética”, pero precisamente por eso hizo aflorar otro tipo de piezas con algo más de malicia. Es interesante adentrarse en las distintas facetas que nos componen, y creo que este proyecto va a ser útil para explorarlas…

Proyecto Abecedario #01: A de Aberración

Empiezo un nuevo proyecto, con el objetivo de regalar algo de coherencia y constancia a mis actividades artísticas, que son siempre dispersas y no todo lo regulares que me gustaría.

Este es un proyecto multidisciplinar en que cada dos semanas escogeré al azar de un diccionario una palabra con una letra, siguiendo el orden del abecedario (así, la primera semana una palabra con la A, al cabo de dos semanas una palabra con la B y así sucesivamente). Con la palabra correspondiente trataré de hacer un mínimo de 3 pequeñas piezas artísticas de entre las siguientes: fotografía, texto breve en prosa, poema, canción, pieza audiovisual experimental o documental, collage.

Así, aproximadamente, a lo largo de 1 año habré completado el trabajo con 27 palabras, cada una de ellas correspondiente a una letra del abecedario.

A partir de ahora iré publicando en el blog (espero que sin abandonar las habituales críticas culturales, pero añadiendo esta nueva modalidad de post) los avances del proyecto, haciendo cada dos semanas un resumen de los frutos que ha dado trabajar con la palabra correspondiente. Además, haré un seguimiento más “inmediato” del proyecto mediante mi cuenta de Instagram @irisclago .

Para la letra A, la palabra surgida del azar hace 2 semanas fue Aberración. Os copio aquí la definición de la RAE:

Del ingl. aberration, y este del lat. aberratio, -ōnis ‘desvío’, ‘distracción’.

1. f. Grave error del entendimiento.

2. f. Acto o conducta depravados, perversos, o que se apartan de lo aceptado como lícito.

3. f. Astron. Desvío aparente de la posición de los astros, debido a la combinaciónde la velocidad de la luz con la de los movimientos de la Tierra.

4. f. Biol. Anomalía morfológica o fisiológica extremas.

5. f. Ópt. Imperfección de un sistema óptico que produce una imagen defectuosa.

De ahí, han salido los siguientes resultados:

FOTOGRAFÍA

Esta foto es en realidad una captura de unas pruebas de vídeo que hice para el proyecto

TEXTO EN PROSA

Se me deforma la memoria y se me deforman los deseos. Me confunde este efecto óptico de la vida, estas gafas soldadas al cráneo que me hacen ver el mundo cada día de un color. Me inquieta no saber si esto que hoy veo tan importante mañana me parecerá ridículo, si esta semilla dentro de un mes será pan en mi recuerdo, si esta silla que hoy me parece tan cómoda me producirá un dolor de espalda insoportable el año que viene. Dónde está la seguridad, en ningún sitio. La realidad es aberrante en sí misma, no hace falta ni siquiera un cristal que la deforme. Me gustaría fabricar un caleidoscopio y al menos deformarla a mi manera. Veo a la gente de lejos y me parece pequeñísima y pienso en lo pequeñísima que pareceré yo desde donde están ellos. Pienso en un país lejano y aparece lleno de líneas curvadas y colores extraños, como si estuviera dentro de un cuadro expresionista. Leo un periódico y todo se me mancha con su tinta, las manos y los sesos. Salgo de casa y me mareo porque es la ciudad de siempre pero algún rincón de mi mente no la reconoce como propia. Entro en casa y me mareo porque es la casa de siempre pero algún rincón de mi mente no la reconoce como propia. Miro la cuenta del banco y me mareo. Me mareo demasiado. Será por eso que el mundo me parece aberrante, será el mareo que me altera la percepción. Retiro lo dicho, las percepciones están alteradas por naturaleza, ¿no? Están alteradas si las comparamos con cualquier otra porque todas son diferentes. Cada una alterada respecto al resto. No hay un estándar. Algunos dirán que sí. Me parecerán estúpidos. Sentiré miedo de no pensar lo mismo mañana. De pensar que son unos genios mañana. Pero todo se solucionaría unos días después, seguramente, gracias a esta percepción cambiante que me ha regalado no sé quién. Qué alivio.

POEMA

Le doy la vuelta
a mi globo ocular,

pero algunas hormigas
siguen pareciendo iguales.

CANCIÓN + VÍDEO EXPERIMENTAL

Primero hice el vídeo, y a partir de este surgió la idea de la canción

Reflexiones sobre el proceso

Ha sido muy interesante que estas dos semanas haya surgido un proceso “en cadena” en que unas piezas se alimentaban de otras: a partir del primer texto surgió la idea de un vídeo, del que acabé sacando la fotografía; de otro vídeo con la misma técnica salió la idea de la canción. Así que de momento estoy feliz con los resultados, pero también dudo si ha sido la típica ilusión que se presenta al inicio de un proyecto, y temo que para las siguientes letras sea más complicado. En cualquier caso, es un buen inicio.

D’A 2020: My Mexican Bretzel y otras perlas

Captura de pantalla 2020-05-05 a las 0.49.46Fotograma de ‘My Mexican Bretzel’

De lo visto este año en el D’A (que, afortunadamente para muchos, ha tenido que realizarse online y ha puesto su programación a disposición de todos los usuarios de Filmin), tengo muy claro que la joyita de la corona es My Mexican Bretzel. Y no lo digo solo yo, dado que se ha llevado un muy merecido Premio del Público.

La película nos presenta la historia de una mujer que vivió en los años 40-60, Vivian Barrett, a través de textos de su diario íntimo (a modo de subtítulos en la pantalla) y de las filmaciones caseras de su marido, León Barrett.

Ya sus ingredientes principales, las home movies y el diario íntimo, son dos de mis obsesiones, por lo que puede que mi percepción esté algo sesgada, pero os recomiendo de corazón esta pequeña perla que subvierte las convenciones del documental y de la ficción, de casi todo en realidad, y nos hace cuestionarnos por qué las historias reales nos atrapan, cuáles son los mecanismos que rigen nuestra curiosidad, hasta qué punto importa si las historias que se nos explican son o no verdaderas.

Captura de pantalla 2020-05-04 a las 23.47.52Fotograma de ‘My Mexican Bretzel’

Ya sabemos que uno de los métodos que se utilizaban para captar al lector en épocas como el romanticismo era que la historia fuese narrada por un testigo, o que se sugiriese que esta pudiera estar basada en un hecho real. Hay un resorte que tenemos dentro y que se dispara cuando creemos estar mirando por un agujerito hacia la intimidad de otra persona, o deleitándonos con los detalles más escabrosos de un crimen que no nos afecta, o, en realidad, siendo testigos cualquier desgracia ajena.

Es por eso que la película tal vez no nos calaría tan hondo si desde el primer momento la mirásemos bajo el prisma de la ficción.

En cualquier caso, la verosimilitud del personaje protagonista, Vivian Barrett, nos lleva a la identificación y nos acerca a una manera bella de mirar el mundo, desde lo pequeño, desde lo que cada uno de nosotros atesora en su interior o, como en esta historia, en las páginas de un diario.

Las imágenes, filmadas por los propios abuelos de la directora, nos transportan y nos mueven con un silencio que a veces se me antoja excesivo. Pero, tal vez por eso, algunas de ellas se quedan profundamente impregnadas en la memoria.

Al mismo tiempo, se nos hace evidente el contraste entre el lenguaje literario (diario de Vivian) y fílmico (filmaciones de su marido), dos lenguajes que chocan y se acompañan a partes iguales, que nos muestran dos modos de ver y pensar el mundo.

No diré más, solo os recomiendo verla, disfrutarla y dejar que entre en vosotros poco a poco (a mí sus entresijos se me han ido tejiendo dentro mucho después de haberla visto en la pantalla).

still_1_3_790x398Fotograma de ‘Video Blues’

En la línea del videodiario, en este caso más centrado en la autoficción, me gustaría destacar Vídeo Blues, de Emma Tusell, montadora de películas maravillosas como Magical Girl. En el film, la directora revisa home movies familiares desde su infancia hasta la actualidad, al mismo tiempo que mantiene un diálogo fuera de campo con su pareja. Oír las voces de ambos conversando (ella, narrando su historia familiar; él, interpelándola constantemente) hace que nos sintamos cercanos al proceso de creación de la película, dotándola de un metalenguaje delicioso. La película tiene, además, como casi toda autoficción, un componente de redención que terminamos por sentir también en nuestra propia piel, como si se nos liberase del peso del tiempo. Video Blues también es un diálogo con la muerte, el duelo y la aceptación.

Dejando de lado estas piedras preciosas, el festival también me ha hecho ver que con la autoficción, el videodiario y estos ingredientes que tanto me gustan, también se pueden hacer mediocridades, ejercicios de ego sin sentido e incluso verdaderas aberraciones. Pero esto me daría para otro post sobre “malas prácticas” audiovisuales. La verdad es algo que no depende de la ficción, tampoco de la no ficción. La verdad es algo que se ve, se percibe. Y esa verdad no la vi en algunos títulos que no voy a mencionar.

431952F2-6705-4189-849A-023E26BEF7D5-696x383Fotograma de ‘Violeta no coge el ascensor’

Ya saliendo del terreno del material de archivo, pero sin abandonar la exploración del límite entre ficción y realidad, nos encontramos con otra película hecha con mucho mimo que nos trae un ratito de verano en un momento en que resulta bastante necesario: Violeta no coge el ascensor, de Mamen DíazEsta bonita adaptación de Hannah Takes the Stairs (reconozco que no conocía la original) nos presenta la historia de Violeta, una joven que se busca a sí misma a través de su relación con los demás.

La película puede parecer superficial en algunos momentos, pero en otros alcanza un nivel de profundidad sorprendente, que contrasta con su aire despreocupado e incluso humorístico. Interesantísima me parece la cuestión central (y a la vez, tratada solo sutilmente) de la película: la responsabilidad sobre los cadáveres emocionales que dejamos a nuestro paso.

La realización es tremendamente naturalista, recordando a la nouvelle vague y se supone que al llamado Mumblecore (nueva adquisición en mi diccionario audiovisual). Incluso se añaden pequeñas pinceladas metacinematográficas, con la arriesgada decisión de  alargar algunas escenas hasta el “corta, es buena” o incluir en ellas indicaciones de la directora; y digo arriesgada porque esta opción de montaje podría sacarnos totalmente del pacto de ficción, pero en cambio, de algún modo consigue dar más gravedad a lo que se nos intenta contar, y llevarnos a un terreno poco explorado.

Captura de pantalla 2020-05-07 a las 18.39.04Fotograma de ‘Le regard de Charles’

Otras películas bonitas que he visto en el festival son Nomad: In the Footsteps of Bruce Chatwin, de Herzog, Le regard de Charles (Aznavour) Andrey Tarkovsky. A Cinema Prayer, de las que no diré mucho más porque todas vienen avaladas por grandes nombres.

También This Is Not a Burial, It’s a Resurrection merece una mención, película bellísima sobre el arraigo, con una fotografía espectacular y una protagonista imponente. Y, cómo no, debo referirme también a la ganadora del Premio del Jurado, Un blanco, blanco día, curioso (aunque en mi opinión no brillante) thriller sobre el proceso de duelo y la infidelidad, rodado en una Islandia sobrecogedora a la par que luminosa (a modo de anécdota destacaría su punzante y divertida crítica a cierto tipo de  psicólogos).

20thcentury_0heroFotograma de ‘The 20th Century’

Y, como bonus track, las dos pelis más frikis del festival: Jesus Shows You the Way to the Highway (con la que Miguel Llansó vuelve a su especialísima ciencia-ficción etíope, esta vez mezclada con el cine de espionaje y, como siempre, con una buena dosis de crítica social) y The 20th Century, de Matthew Rankin. Esta última me dejó bastante alucinada. Se trata de un biopic sobre un personaje real, William Lyon Mackenzie King, ex primer ministro de Canadá, aunque me pregunto si en la historia que se cuenta hay algo de verdad. Pocas veces veréis un biopic en que el protagonista quede tan mal parado, y difícilmente un biopic tan poco aburrido sobre un político. Muy recomendable para echarse unas risas y salir un poco de nuestro limitado espacio mental hacia mundos más oníricos con una película rebosante de imaginación que, si bien tiene sus dejes de otros directores, también conserva algo de genuino que se hace loable en una ópera prima.

Y hasta aquí mi repaso del D’A 2020. Me he dejado por el camino títulos del festival que ya había visto previamente (como Las Buenas Intencionesuna cinta argentina entrañable que pasó por San Sebastián y que os recomiendo ver si os estáis divorciando), otras que no me ha dado tiempo a ver, y otras que, sencillamente, no me han entusiasmado.

En cualquier caso, esta ha sido una edición especial muy aprovechada, con la interesante ventaja de poder ver las películas desde el sofá, aunque con la tristeza de no poder compartir sala y emoción con compañeros de profesión y espectadores. Esperemos volver a encontrarnos pronto en las salas de cine…

 

 

 

 

No voy a pedirle a nadie que me crea – Acrobacia narrativa y espectáculo de variedades (lingüísticas)

1507-1.jpgTengo la sensación de que últimamente no leo más que libros de Anagrama, ¿estaré cayendo en la monogamia literaria? Pero es que son todos tan buenos… Ay.

La última joya de esta editorial que ha caído en mis manos ha sido No voy a pedirle a nadie que me crea, de Juan Pablo Villalobos. Todavía estoy palpitante de satisfacción tras su lectura; hacía tiempo que no leía una novela tan redonda, tan bien escrita, tan matemáticamente perfecta.

No voy a pedirle a nadie que me crea funciona como un reloj. Nada es casual y (casi) todo lo parece, la trama está articulada con premeditación y alevosía, y cada nueva información revelada abre una brecha de luz en el laberinto de incertidumbre que construye. Además, nos encontramos aquí de nuevo (como en la última novela que comenté) con un juego de autoficción, en este caso maquiavélicamente ambiguo, en el que parece que el autor nos esté narrando su propia vida, pero mezclada con una trama casi surrealista. Y digo casi porque al final resulta ser más realista de lo que uno querría.

¿Pero esto te pasó de verdad? Dan ganas de preguntarle al autor, cada tres páginas. No voy a pedirle a nadie que me crea, nos respondería Villalobos.

La novela empieza con la narración en primera persona del protagonista, Juan Pablo, que nos cuenta cómo su primo, apodado “El proyectos”, es asesinado ante sus propios ojos por una organización criminal en México, su país de origen. Juan Pablo está a punto de marcharse con su pareja a Barcelona a estudiar un doctorado, y los asesinos de su primo le anuncian que les servirá de ayudante –quiera o no, sobra decir– para un “negocio” que tienen entre manos en la ciudad catalana.

A partir de este punto comienza una historia entre policiaca y detectivesca que mantiene al lector en vilo en todo momento, y en la que las voces narrativas se van mezclando para formar un puzzle colorido y diverso.

Así, los capítulos van intercalando narradores, véase el propio Juan Pablo; su madre; su primo “El proyectos” (¿cómo dar voz a un muerto en la narración? Léanlo y lo descubrirán), y su novia Valentina a través de su diario íntimo. Este rompecabezas de voces, además de aportar originalidad a la novela y dar aire a la trama, está tremendamente bien escrito y revela con acierto las identidades de unos personajes caracterizados a la perfección, tanto a través de las diversas variedades lingüísticas utilizadas, como mediante los rasgos estilísticos que Villalobos otorga a cada personaje. Por ejemplo, la madre del protagonista se refiere a sí misma en todo momento como “tu madre”, así, en tercera persona, un detalle de tantos que me pareció una pequeña genialidad.

Por otro lado, es ineludible el uso del humor en la novela. Toda ella está escrita al borde de una media sonrisa sardónica, burlándose con perspicacia de todos y cada uno de los personajes, más todavía del que representa al propio autor. Un humor que no resulta artificioso, sino que se integra de manera orgánica en la narración y en los diálogos.

En cuanto a la trama, Villalobos tiene la capacidad de ir complicando cada vez más las cosas sin que perdamos, como lectores, la esperanza de que todo acabe hilándose perfectamente al final. Y esto es lo que ocurre; al terminar la novela, después de compartir con los personajes un camino repleto de callejones sin salida y recovecos misteriosos, tenemos la sensación de que una red se ha ido tejiendo en el cielo, sujeta por la levedad del humor, y de repente se desploma sobre nosotros con toda la gravedad del mundo y nos deja atrapados en una inquebrantable jaula de lucidez.

El gran logro de esta novela (además de la magistralidad con la que camina de puntillas sobre el cable que separa realidad de ficción), es el de narrar con ligereza la verdad más cruda, el de hacernos tragar sin que nos atragantemos todo aquello que en un periódico se nos haría insoportable.

No la dejéis pasar, es un novelón como la copa de un pino (ya vale de palabros). No en vano se llevó el Premio Herralde de Novela. Y lo mejor de todo: su autor todavía tiene una larga carrera por delante, en la que, espero, nos deleitará con otras maravillas como esta.

 

Dead To Me – Humor cítrico en femenino

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Lo cierto es que no soy ninguna friki de las series, pero me parece el formato ideal para ver mientras como, y me había quedado huérfana tras la quinta temporada de Younger. Sí, confieso ser una enamorada de las series no sé si decir “de amigas”, o “de mujeres que beben cócteles” o “con mujeres como protagonistas”, simplemente. Para muestra un Sexo en NY o, como ejemplos más recientes, Girls de Lena Dunham, o la propia Younger, una serie que me ha proporcionado muchos momentos de felicidad en el sofá acompañada de unos bomboncitos, y que ya comentaré otro día.

Pero desde Mujeres desesperadas no encontraba una serie que combinase thriller, protagonistas femeninas y humor algo ácido o cínico. Cuando vi en Netflix, de casualidad, las primeras imágenes de Dead to me, estuve casi segura de que se trataba de un cóctel muy parecido a ese, y no me equivocaba. La primera temporada me ha tenido completamente enganchada, y encantada, durante una corta semana.

La serie parte de la siguiente premisa: Jen, una mujer de mediana edad y madre de dos hijos, acaba de perder a su marido a causa de un atropello. Ya de por sí de carácter irritable, Jen está llena de ira y busca sin descanso el coche que causó la muerte de su marido (y a su conductor, claro está). Además, decide apuntarse a una terapia de grupo para afrontar el duelo, que desde el primer momento le parece odiosa. Allí conoce a Judy, una chica con un carácter dulce completamente opuesto al suyo; ella se convertirá en su amiga y en su gran apoyo para superar la pérdida. SPOILER ALERT CAP. 1/2: Al final del primer episodio, sin embargo, descubriremos que Judy fue en realidad quien atropelló al marido de Jen. Ella se debatirá durante toda la temporada entre contarle a Jen lo sucedido o seguir ocultándolo, en beneficio de su amistad. FIN DEL SPOILER. A partir de aquí, giros continuos de la trama nos mantendrán enganchados sin remedio, en una historia que cuenta con todos mis ingredientes fetiche: thriller, mujeres, humor cínico y cócteles.

La trama está maravillosamente trabada y los detalles se nos desvelan de un modo perfectamente calculado, a su debido tiempo. Además, la serie nos plantea conflictos morales que dan mucho que pensar. ¿Los muertos son siempre los buenos? ¿Debe estar siempre la sinceridad por encima de todo? La amistad y la traición se codean, la línea que divide la bondad y la maldad se hace tan difusa como en la vida misma.

Una de las grandes fortalezas de la serie son sus dos personajes protagonistas, de lo más redondos; su transformación a lo largo de los 10 capítulos que forman la temporada y la identificación que consiguen generar es espectacular. Y a mí, en concreto, el personaje de Jen y su enemistad con el mundo me parece magistral. A su vez, Judy le hace de contrapunto con su candidez extrema, y la mezcla de sabores dulces y ácidos de los dos personajes acaba por ofrecernos una combinación cítrica ideal.

Ahora, no esperéis una ficción alternativa ni indie ni artie. Es lo que es: una serie americana con todos sus tópicos, con sus mansiones maravillosas, con sus piscinas y sus copas de vino, con sus abueletes afables y sus adolescentes rebeldes. Una buena serie construida desde el canon, que no os defraudará si buscáis entretenimiento, risas y, ya de paso, unos cuantos temas sobre los que discutir con quien os acompañe en el sofá.