Miniput 2014: los realities de calidad también existen

por irisclago

miniput2014El pasado sábado tuvo lugar la esperada cita anual con el Miniput: una selección de contenidos televisivos de calidad que cada año nos sorprende gratamente con formatos de lo más curiosos.

Este año, en mi opinión, la gran sorpresa ha sido Marriage at first sight, un reality danés del que se podía esperar el tono de innecesaria morbosidad que predomina en tantos programas de nuestra televisión, pero que, para el alivio del público, resultó dar una nueva perspectiva a este tipo de programa. La premisa es sencilla: tres parejas que no se conocen de nada deben casarse y convivir un mes; después, tienen que decidir si continúan casados o se divorcian. Pero detrás de la aparente superficialidad, hay una intención sociológica (como comentó en el debate posterior el propio productor de la serie, Michael Von Würden) que pretende explorar los límites del amor y la complejidad de las relaciones de pareja. De hecho, varios expertos de diferentes campos (psicología, sociología y sexología, entre otros) son los que se encargan de escoger a los participantes del programa de entre cientos de candidatos y de establecer las parejas que pueden tener más afinidad. Un interesante experimento que da como resultado un programa de tono documental, en que la cámara consigue una transparencia casi absoluta. No por eso el programa deja de ser entretenido, sino todo lo contrario; alimenta al vouyeur que llevamos dentro sin rayar en la inmoralidad, como sí hacen algunos de los realities que estamos acostumbrados a ver.

Todo lo contrario a Blanchman, programa también danés en que el presentador debate con otro hombre sobre diversos temas, ante la presencia de una mujer desnuda. La idea de la que parte el programa no es mala; los dos hombres deben reflexionar sobre el cuerpo femenino ante la visión de tres mujeres de diversas edades y constituciones completamente desnudas. Esto podría suscitar debates muy interesantes, pero al contrario de lo que podría esperarse, la conversación de los hombres se desvía y acaban hablando de todo menos de lo que tienen delante, generando un debate que bien podría suscitarse sin la presencia de la mujer. El programa generó una gran controversia entre el público del Miniput. ¿Era realmente necesario el cuerpo desnudo de la mujer para la charla? ¿Podría haber funcionado el formato con dos mujeres contemplando el cuerpo de un hombre? Estas fueron dos de las preguntas más repetidas por el público durante el fórum. Pero en mi opinión el problema no residía en el formato, sino en el poco aprovechamiento que se hacía de él, teniendo en cuenta las expectativas generadas.

Durante la jornada también se presentaron formatos de ficción como la serie sueca Real Humans, que vuelve a un tema tan trillado en ciencia ficción como es el de la humanización de los robots, o la inglesa Murder, un thriller que propone al espectador un puzle espaciotemporal y le obliga a poner los cinco sentidos en la trama. Además, en Murder sorprende por su uso del interrogatorio como hilo conductor de la historia, con unos personajes que miran a cámara y cuentan su versión de los hechos, en lo que me pareció un muy buen ejercicio actoral.

Por otro lado, cabe destacar el documental Web junkie, sobre un centro de rehabilitación para adictos a internet en China. En la pieza se puede ver cómo el día a día de los internos, en su mayoría adolescentes, es prácticamente el de un recluta del servicio militar, tanto que el poder judicial acabó cerrando el centro un tiempo después de que se rodara el documental. Sorprendente e interesantísimo, este documental muestra un fenómeno que probablemente pocos de los presentes conocíamos hasta el pasado sábado. Cuestión a parte, también relativa al mundo oriental, es el programa japonés Doorway to adulthood, un programa educativo sobre sexo en que se tratan cuestiones básicas, pero que aún son tabú en tierra nipona. Una buena selección de programas que nos ayudan a mirar más allá de nuestras fronteras.

En definitiva, una nueva edición del Miniput que nos muestra nuevos caminos televisivos, quizá con menos sorpresas que ediciones anteriores, pero manteniendo su alto nivel de calidad. Yo, de momento, creo que no me perderé la segunda temporada de Marriage at first sight (habrá que aprender danés…), ni la edición española del programa, cuyos derechos, según se dijo, ya están en poder Antena 3.

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