Rombo, Santa y Caravana: obsesiones musicales de primavera

por irisclago

Sí, soy de esas. Me gusta el pop. Vaya por dios, y yo que pensaba que esta chica tenía criterio. La verdad es que hay pocos tipos de música que me desagraden. No sé quién me decía que hay gente que no tiene filtro; yo no creo que no lo tenga, pero es más bien un colador de agujeros grandes. Y una de mis debilidades, sí, son las canciones happy, positivas, melódicas, easy-listening o como quieras llamarlas; de las que te pones y te gustan la primera vez, pero también al cabo de diez loops.

Y en este post quería hablaros de mis tres obsesiones de mayo. De esas fijaciones recurrentes que acaban sonando como mínimo una vez al día, y que tanta compañía hacen en los ratos de trabajo. Todo mujeres, por cierto, porque otra debilidad que tengo son las voces femeninas.

Pues ahí van…

Rombo

Descubrí a este grupo debutante por casualidad, escuchando Els Experts (un programa de radio que, por cierto, os recomiendo). Al principio pensé que pecaba de facilón, pero algo me empujó a escuchar el disco, y después de eso algo me empujó a escucharlo otra vez, y ya se convirtió en un no parar. El primer disco de las Rombo, cuatro chicas con unas voces muy bonitas, es corto -dura algo menos de media hora- y agradable de escuchar, con letras sencillas pero incisivas y acertadas, y melodías “buenrolleras” en su mayoría (Experts, Animal Criminal), a las que se suman un par de temas lentos muy cautivadores (Camps, Amfibi). Ah, y, por cierto, podremos ver qué tal se defienden en directo en el Festival Minipop de Tarragona.


 
Santa

Zahara es una compañera imprescindible de mi día a día desde hace ya un par de años. Creo que la conocí en aquella “Lucha de gigantes”; después me enamoré de La pareja tóxica, pero lo que fue definitivo fue verla en directo en la Sala Zero, porque esta mujer sobre un escenario tiene un poderío considerable. Y me quedé enganchada para siempre. Y ahora ha sacado disco, Santa. Hay que decir que en este álbum ha cambiado de registro, no sé si hacia algo más comercial, o simplemente más ochentero, y ha añadido tintes de electrónica que no acaban de ser mi estilo. Pero lo escucho una y otra vez, que alguien me explique por qué. Cada día. Y si no, me entra mono. Será que me hace bailar por el salón de mi casa. Buenas letras en su mayoría, algunas con referencias religiosas que nos dibujan una sonrisa irónica (“Inmaculada decepción”, “Hágase tu voluntad”), y un precioso “Int. Noche” final. En cualquier caso, este disco mola.


 
Caravana

Y termino con Bambikina, una cantante de estilo folkie que descubrí gracias a un anuncio muy gracioso de Ikea. Solo se pueden escuchar cuatro o cinco temas suyos por las redes, pero mis patitas de mosca ya se han enganchado a su telaraña. Esa vocecilla se ha hecho necesaria para los momentos del café templado y el último rayo de sol por la ventana [sí, estoy muy cursi, será la primavera]. También es verdad que todo lo que sea una guitarra acústica y una vocecilla suave me encandila fácilmentetodo hay que decirlo, y reconozco que no hay ningún mérito especial que distinga las canciones de esta chica de las de cualquier otra cantante folk. Pero los hechos son los hechos, y Caravana suena una y otra vez en mis cafés, tal vez porque su manera de cantar me transmite cosas, y a veces eso es suficiente y, en mi opinión, incluso más importante que la supuesta calidad de una melodía o una letra. Así que habrá que seguirle la pista…

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