Dead To Me – Humor cítrico en femenino

por irisclago

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Lo cierto es que no soy ninguna friki de las series, pero me parece el formato ideal para ver mientras como, y me había quedado huérfana tras la quinta temporada de Younger. Sí, confieso ser una enamorada de las series no sé si decir “de amigas”, o “de mujeres que beben cócteles” o “con mujeres como protagonistas”, simplemente. Para muestra un Sexo en NY o, como ejemplos más recientes, Girls de Lena Dunham, o la propia Younger, una serie que me ha proporcionado muchos momentos de felicidad en el sofá acompañada de unos bomboncitos, y que ya comentaré otro día.

Pero desde Mujeres desesperadas no encontraba una serie que combinase thriller, protagonistas femeninas y humor algo ácido o cínico. Cuando vi en Netflix, de casualidad, las primeras imágenes de Dead to me, estuve casi segura de que se trataba de un cóctel muy parecido a ese, y no me equivocaba. La primera temporada me ha tenido completamente enganchada, y encantada, durante una corta semana.

La serie parte de la siguiente premisa: Jen, una mujer de mediana edad y madre de dos hijos, acaba de perder a su marido a causa de un atropello. Ya de por sí de carácter irritable, Jen está llena de ira y busca sin descanso el coche que causó la muerte de su marido (y a su conductor, claro está). Además, decide apuntarse a una terapia de grupo para afrontar el duelo, que desde el primer momento le parece odiosa. Allí conoce a Judy, una chica con un carácter dulce completamente opuesto al suyo; ella se convertirá en su amiga y en su gran apoyo para superar la pérdida. SPOILER ALERT CAP. 1/2: Al final del primer episodio, sin embargo, descubriremos que Judy fue en realidad quien atropelló al marido de Jen. Ella se debatirá durante toda la temporada entre contarle a Jen lo sucedido o seguir ocultándolo, en beneficio de su amistad. FIN DEL SPOILER. A partir de aquí, giros continuos de la trama nos mantendrán enganchados sin remedio, en una historia que cuenta con todos mis ingredientes fetiche: thriller, mujeres, humor cínico y cócteles.

La trama está maravillosamente trabada y los detalles se nos desvelan de un modo perfectamente calculado, a su debido tiempo. Además, la serie nos plantea conflictos morales que dan mucho que pensar. ¿Los muertos son siempre los buenos? ¿Debe estar siempre la sinceridad por encima de todo? La amistad y la traición se codean, la línea que divide la bondad y la maldad se hace tan difusa como en la vida misma.

Una de las grandes fortalezas de la serie son sus dos personajes protagonistas, de lo más redondos; su transformación a lo largo de los 10 capítulos que forman la temporada y la identificación que consiguen generar es espectacular. Y a mí, en concreto, el personaje de Jen y su enemistad con el mundo me parece magistral. A su vez, Judy le hace de contrapunto con su candidez extrema, y la mezcla de sabores dulces y ácidos de los dos personajes acaba por ofrecernos una combinación cítrica ideal.

Ahora, no esperéis una ficción alternativa ni indie ni artie. Es lo que es: una serie americana con todos sus tópicos, con sus mansiones maravillosas, con sus piscinas y sus copas de vino, con sus abueletes afables y sus adolescentes rebeldes. Una buena serie construida desde el canon, que no os defraudará si buscáis entretenimiento, risas y, ya de paso, unos cuantos temas sobre los que discutir con quien os acompañe en el sofá.