Proyecto Abecedario #03: C de Chocho

por irisclago

Os parecerá mentira, pero sí. El azar señaló nada menos que la palabra “chocho” para la letra C de este maravilloso proyecto, que quizá está resultando algo menos poético de como lo imaginé a priori.

Ahí va la definición:

chocho1

Del mozár. šóš, y este del lat. salsus ‘salado’, por prepararse así habitualmente.

1. m. altramuz (‖ fruto).

2. m. Confite, peladilla o cualquier dulce pequeño.

3. m. Col. y R. Dom. Árbol leguminoso de hojas pubescentes y semillas de color rojo encendido.

chocho2, cha

De or. onomat.; cf. port. chôcho ‘[huevo] huero, podrido’.

1. adj. coloq. Que chochea.

2. adj. coloq. Lelo de puro cariño.

3. adj. coloq. Arg. y Ur. satisfecho (‖ complacido, contento).

4. adj. El Salv. nicaragüense. Apl. a pers., u. t. c. s.

chocho

1. interj. Nic. U. para expresar asombro, alegría, admiración, etc.

chocho3

Del quechua chuchu.

1. m. Perú. Semilla comestible del tarhui, que se remoja para extraerle el amargor y la acidez, antes deconsumirla.

2. m. Perú. Ensalada de granos de tarhui cocidos, con cebolla y limón.

chocho4

De or. expr., con ch– para indicar blandura; cf. chichi2chocha2 y chucha.

1. m. vulg. coño (‖ vulva y vagina).

Y a continuación os dejo los resultados:

FOTOGRAFÍA

TEXTO

Chocho. Chocho es como se llamaban entre sí mis compañeras de clase en el instituto. “¡Hola, chocho!”, se decían unas a otras, abrazándose como si llevaran un año sin verse, sus pendientes de aros tamaño percha de loro, sus tangas asomando por encima del pantalón. “Chocho, ¿qué tal?”, “chocho, te amo”. No lo soportaba. Me daba grima, me daba asco. Me parecía que de mal gusto, de barriobajeras sin educación. También me parecía hipócrita. Veía a esas mismas chicas hablando mal unas de otras a la primera ocasión que se presentase. Las veía envidiarse mutuamente, las veía tontear con el mismo chico, cada una esperando que se fijase más en ella que en las demás. Eso sí, juntas hacían un gran equipo. Juntas me miraban mal desde su abrazo chochil, me insultaban en voz baja, lanzaban risillas cómplices. Venían de la mano a hablarme, a investigar al bicho raro, a buscar nuevo material para su diversión vil.

A mí nunca nadie me llamó chocho. Algunos días me daba pena. Otros me producía alivio. Ahora ya no siento pena, ahora ya solo siento alivio. Pero la palabra ya no me parece horrible. Ni asquerosa. Ni barriobajera. Ahora conozco a Almodóvar. Ahora tengo muchos chochos a mi alrededor. Chochos estupendos, chochos maravillosos. Chochos que no me llaman chocho, pero que me aman. Quiero vivir rodeada de chochos. Porque, con todos sus estrógenos, con toda su oxitocina, con toda su sangre que baila con la luna, los chochos me abrazan y me oyen. Los chochos tienen orejas y saben usarlas muy bien. Los chochos tienen brazos que mecen y que calman. Los chochos tienen vida, mucha vida, y la regalan. Chochos también los hay interiores. Hay quien no tiene chocho físico, pero sí tiene chocho espiritual. Si tuviera que  rezar a alguien, le rezaría a la virgen del chocho, que es de todo menos virgen, pero que materializa más imposibles que Santa Rita. Gracias, virgen del chocho. Sin chochos mi pozo no tendría final. Gracias, virgen del chocho. Sin chochos pensaría que estoy loca tres veces al mes. Gracias, virgen del chocho. Sin chochos no habría aquelarres, y sin aquelarres no habría forma de ahuyentar a los monstruos. Gracias, virgen del chocho. Sin chochos, yo no sería ya más que un animalillo atropellado. Gracias, virgen del chocho. Sin chocho, yo no sería chocho. Porque al final resulta que sí. Que aunque nadie me lo llamara en el instituto, “chocho” también soy yo.

CANCIÓN

La rumba de la virgen del chocho

BONUS TRACK

Reflexiones sobre el proceso

Lo reconozco, no estaba demasiado inspirada. Tiré de lo que me evocaba la palabra, y eso me llevó a territorios más autobiográficos (la eterna discusión, ¿la “autoficción” es solo terapéutica o también es literatura?). Pero una vez que tuve el texto y la foto no sabía por dónde más tirar. Sin embargo, me gustaba la idea de la virgen del chocho y pensé que no estaría mal dedicarle una canción. De ahí salió la rumba, muy típica y tópica, pero que creo que cumple su función. También me apetecía hacer un collage, pero finalmente no me dio tiempo y he incluido un gif con algunos de los elementos que quería utilizar. En cualquier caso, sigo con la idea del proyecto de no detenerme aunque piense que los resultados no son óptimos. ¡Si me dejara llevar por el impulso autodestructivo, al final no haría nada!