Proyecto Abecedario #09: I de Inmejorable

por irisclago

Un diccionario escolar dio su veredicto para la letra I: «Inmejorable». Esta es la palabra que me ha tenido ocupada en las últimas semanas y, aunque no he cumplido con el plazo previsto inicialmente, digamos que lo importante es que el proyecto siga avanzando pese a las diversas interrupciones de la molesta realidad.

Aquí la definición de la RAE, esta vez muy concisa:

inmejorable

1. adj. Que no se puede mejorar.

Y aquí os dejo los resultados de esta fase:

COLLAGE

Inmejorable – Proyecto Abecedario

TEXTOS

1 (reflexión inicial)

No hay nada inmejorable. Todo puede ir a mejor, y a peor también. Al menos, creo que no se puede saber que algo es inmejorable en el presente, porque en ese momento siempre nos parecerá que es posible la mejora. En retrospectiva, en cambio, sí nos damos cuenta de que, en un preciso instante, cierta situación era lo mejor que podía ser. Porque sabemos lo que pasó después. Aquella era la cúspide, el punto más alto. Era inmejorable o al menos lo es ahora, en el pasado, como una foto fija. Ya no puede mejorar porque ha terminado. Así que algo puede ser inmejorable solo en el pasado. De ahí debe de venir esa tendencia que tenemos a idealizar lo que ya fue. Nos parece inmejorable. En cambio, el presente siempre opinamos que puede mejorar. No lo idealizamos. Proyectamos mejoras imposibles en nuestra imaginación. Pensamos en un chalet, en una mansión, en un palacio. Pensamos en el éxito, en la fama, en el prestigio. Pensamos en piscinas, en parques acuáticos, en manantiales. En amores incondicionales, libres, apasionados. Pensamos en volar. Todo nuestro presente es mejorable. Pero la pregunta es: ¿mejorará?

Tal vez sea mejor vivir como si todo fuese inmejorable. Tal vez ahí esté la paz, tan anhelada. 

2

Inmejorable el rayo de sol que llega de manera inesperada. Cuando una ya se había mentalizado de pasar el día bajo las nubes, todas manto, todas muy bajas y pesadas. Entonces, ese poquito de luz que aparece sobre el suelo, justo delante de ti, se convierte en un espejismo hecho realidad. Los ojos no te engañan: ha salido, ha salido. El cielo te muestra un trocito de su piel, cada vez un poco más desnudo. Se te pasa el frío que había empezado a meterse por tus sienes. Y piensas eso, que este instante es inmejorable, perfecto, delicioso. La primera vez que respiras con alivio en mucho tiempo. Porque aunque hagas ver que te has acostumbrado a los días nublados, acabas de comprender que necesitabas el sol, y el desnudo azul, y la vida amarillo brillante durante unos minutos. Salir de la cueva, ver el prado, sonreír.

3

Pisos de treinta metros,
trabajos sin contrato
busque compare compre
escaparates hipnóticos.

Necesidades creadas
verduras sulfatadas
pantalones recién hechos
en Bangladesh.

Calles que huelen a coche,
mares que huelen a coche,
que comen casas,
que comen plástico.

Yates y cartones
“tengo tres hijos”
cartones de vino
cartones-colchón.

Selvas arrasadas,
desiertos en guerra,
personas prohibidas,
personas adquiridas.

Baobabs ardiendo
fábricas que explotan
vientos que se llevan
los pueblos, la historia.

Plazas repletas,
colas y colas,
gente dormida de pie,
gente despierta en la cama.

Cielo verde
o amarillo.
Nadadores de olimpiadas,
nadadores del exilio.

Niños que no sueñan.
Viejos que no entienden.
La libertad arrinconada
al fondo de un callejón.

Inmejorable.
Es inmejorable, nuestra situación.

CANCIÓN

Versión «inframaqueta»

Reflexiones sobre el proceso

La verdad es que esta palabra no me ha resultado nada inspiradora. Como me gusta mucho quejarme, se me hacía difícil hablar de lo inmejorable. Primero redacté los textos, que en este caso no tienen mucho de especial. Después hice la canción, y eso ha sido lo que me ha tenido más tiempo sin avanzar en el proyecto, porque era consciente de lo ñoña que era, y eso me quitaba las ganas de ponerme a terminarla. De hecho, para poder acabar con esta palabra he colgado una versión mucho menos pulida de lo que me hubiese gustado, pero sinceramente no me apetecía trabajar más en una canción tan pastelosa, y tenía que desbloquearme de alguna manera. Por último, y en plena crisis de la canción, hice el collage para ver si eso me quitaba un poco la decepción, y efectivamente, estoy mucho más contenta con el resultado por ese lado; sin duda, el collage es mi pieza preferida de esta letra. En cualquier caso, el de la I ha sido un proceso lento e interrumpido por el trabajo, pero también por la desmotivación que me provocaba no estar contenta con lo que iba creando. Ahora lo miro con perspectiva y pienso que tampoco está tan mal y, de hecho, este era uno de los objetivos del Proyecto Abecedario cuando lo inicié: liberarme del poder anulador de la autocrítica e ir publicando las pequeñas cosas que hago aunque no me parezcan magníficas. Por lo tanto, así seguimos, luchando contra la pequeña tirana interior.